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EL VAPOR DE LO VIRTUAL / LA MIRADA EFICIENTE

EL VAPOR DE LO VIRTUAL / LA MIRADA EFICIENTE

¿El vacío y el todo son una misma cosa…? ¿Puede el ser humano experimentar esta admirable sensación? Más allá del conocimiento se encuentra ese bienestar, mas el conocimiento le es al ser humano imprescindible. Lo es porque gracias a él la intuición puede llegar a despejar la vieja bruma. El conocimiento, cuando busca que la mente abra su resplandor, cuando persigue una mirada eficaz ante la adversidad, contribuye a que el alma humana vista sus alas.

1387227227007-394886_10151244507149624_1047235911_nAtenea, la diosa de la Sabiduría, viste al elegido con el manto de la humildad y le brinda un hambre insaciable por llegar a comprender. El conocimiento, sin este rasgo honorable, se marchita entre las consabidas ideas. Por ello, muchas personas rehúyen el verdadero conocimiento. Ellos quizás ni se lo piensan, ni son conscientes del mecanismo que usa el «Yo» para aferrarse a sus viejos paradigmas, mas mantienen la mirada en penumbra y el semblante torvo, muy subordinado a sus propias indefensiones. El conocimiento requiere de la mirada franca de la lechuza. No hay defensa posible, ya que el vuelo del que anhela saber le permite remontarse muy por encima del campo de batalla.

La mente ordinaria aletarga la intuición. De tanto presuponer y enjuiciar, de tanto «pensarnos» lo otro según nuestros propios reglamentos, perdemos sin conciencia esa maravillosa experiencia. Es común apreciar cómo el ser humano, por lo común, juzga una realidad ajena según él la podría vivir, según sus subjetivas formulas mentales y las respuestas mecánicas y aprendidas. El marco de creencias y justificaciones embotan la mente. Y en este orden de cosas, muchos pretenden «saber» aquello que en verdad desconocen.

El conocimiento de la mecánica que cría el «Yo» nos es verdaderamente imprescindible. ¿Cómo poder desnudar al personaje sin destrozar sus códigos de valor, las señas de identidad que lo comprimen y lo llevan al territorio de las falsas consideraciones? La sombra está empapada de luz, pero no lo sabe.

 Sin embargo, al ser humano le es aún más importante la sensación de dicha compartida con otro ser humano, quizás porque ese reflejo nos acerca a la vacuidad desde donde todo partió y hacia donde todo tiende. ¿Vacuidad…? Implicar soltar los hábitos viejos del intérprete, salir del escenario y aprender a compartir, a empaparse de humanidad, a apreciar con gratitud nuestras relaciones vitales, sin permitir que los códigos ambiguos e insolentes perturben la sensación. Las bellas palabras no bastan…. como no basta lo virtual. Mas me pregunto: ¿cómo poder experimentar ese sosiego cuando la mente se encuentra atrapada por el juicio, cuando sucumbimos al clima turbio de la propia razón. Cada vez que pretendemos trasladar a otra persona a nuestro rincón mental, cuando vestimos la envoltura tramposa del prepotente o bien del salvador, nos emboza sin conciencia el manto umbrío de la quimera. El «Ego» siempre tiene a su disposición su pintiparado diagnóstico: «Yo sé lo que tú necesitas…»

El vacío y el todo son una misma cosa; una experiencia vital que, sin requiebros, nos desnuda y a la vez nos cubre. No busques sin ton ni son. No vayas en pos de la quimera que aturde el destino y nos embrolla con sus bellas palabras. Una mirada entrañable, sincera, entregada, quiebra el espejo; y cuando es en amor… la calidez de los ojos que expresan la luz del alma, puede tu corazón regresar a ese principio. ¡Tanto clamor humano que albergar! ¡Qué deteriorado se encuentra en estos tiempos el sentimiento de la amistad! Compartir esto apreciando la respiración, contemplando esa sonrisa en tu semblante…. y regresas al principio, allá donde se evapora el camino. Y hay silencio; y la mirada se hace eficiente. ¿Me comprendes?

(Fragmento del libro «Resplandor y brisa», los diez parámetros de la conducta) de Antonio Carranza

P.V.P.- 15 euros.

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