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TRATADO DE KÁBALA Y ALQUIMIA (fragmento)

Tratado de kábala y alquimia (fragmento):

Propondremos en este estudio veinte pasos fundamentales que pueden permitir al alma avanzar por el Árbol de la Vida hasta la región clave de Chesed:

1.-La intención, anhelo de trascendencia que nos empuja hacia actitudes determinadas a través de las cuales poder desembarazarnos de inútiles hábitos mundanos. La voluntad es la cualidad por excelencia que impulsa las acciones. El discípulo comprende que sin actitud no hay camino y que los logros profundos del espíritu requieren esfuerzo, pues sus decisiones y capacidad de cambios sustanciales se convierten en el motor de la trascendencia.

2.- La conversión, mediante la cual descubrimos que nos alienta un Ser espiritual, independiente al personaje que estimula de continuo la mente y la emoción. Aparece una observación focal que distingue lo arbitrario de lo esencial.

3.- La contrición, como esa compunción interior que nos hace rechazar psicológicamente las acciones que han sido inadecuadas y que, gracias a la exhortación de la conciencia, advertimos. El «Kaom interior» persuade de continuo al iniciado, llevándolo a los diferentes tránsitos oscuros en los que su alma podrá depurarse.

4.- El discipulado, que acerca al estudiante a una vía de conocimiento que le permita descubrir las condiciones físicas y espirituales de él mismo y de la naturaleza que lo envuelve. El iniciado aprende a destilar aquello que comprende para el espíritu, no quedándose en los simples argumentos teóricos. Se obliga, por tanto, a hacer práctico su camino.

5.- La abstención, que nace de la lucha espiritual entre la materia y el espíritu, del combate psicológico que templa al iniciado y le permite desarrollar sus auténticas cualidades. Aparece por consiguiente la firme decisión de dejar a un lado los venenos y estímulos groseros que salpica el mundo a su alrededor.

6.- La atención continuada, que es preámbulo psicológico de la comprensión y, por ende, de todas las fases de conciencia. La  capacidad de hacer la mente focal pasa sin duda por las diferentes fases de relajación, concentración y meditación, que son necesarias para llegar a gobernar la psique. Aquí la constancia se convierte en una de las cualidades imprescindibles, ya que la continuidad de propósitos es la que a la postre nos permite alcanzar verdaderos resultados.

7.- La paciencia, como virtud primordial que nos ayuda a mantener el alma esperanzada y la intuición despierta. Se asumen los pasos del camino como ineludibles, y se entiende que alcanzar un estado superior precisa liquidar las condiciones y pruebas de aquel inferior por el que se pasa.

8.-El contento, la aptitud de aceptación y la comprensión de que toda circunstancia, por muy adversa que nos parezca, conserva en sí misma un oculto sentido que favorece el plan de trascendencia. El iniciado logra conectar con la fuente del gozo que le permite asumir la sacralizad de su existencia.

9.- La entrega, que llega a ser un factor clave para el despertar de la conciencia, ya que ésta no madura radicalmente si el iniciado no desarrolla su disponibilidad o el sentido de la compasión, como capacidad de descubrir en los demás lo propio.

10.- La capacidad de sentirse independiente, psicológica y afectivamente. Este apartado quiebra la oscura sensación de soledad, incomprensión, frustración e impotencia. La libertad interior se aprecia íntimamente relacionada con aquella que es exterior y el Yo personal deberá conquistar ante sus experiencias vitales.

11.- La aptitud de mantener el gesto meditativo y abstraído, hábito psicológico que permite una actualización permanente del alma desde los mismos sentidos físicos. Es aquí donde se hace pasiva la personalidad; y es en este punto donde aprendemos a no involucrarnos excesivamente en el hilo circunstancial que teje la vida. La capacidad de relativizar es ya comprender como efímera cualquier posición, acto o idea, por muy contraria que nos parezca.

12.- La devoción y oración, tomadas como vehículos de casación de la mente concreta con aquella emoción sublime que reconoce las fuerzas y poderes de los planos superiores de la conciencia.

13.- La sinceridad o capacidad de ser consecuente, ya que se entiende que la Verdad en planos absolutos no puede ser conquistada si no se manifiesta en el mundo relativo que cerca a lo humano.

14.- La seguridad individual, como confianza en uno mismo y en sus propias posibilidades. Se alcanza aquí el sentido cabal de la existencia, pudiendo con ello ser dueños de nuestro destino.

15.- La verdadera fe espiritual en el Ser interior que todo administra y organiza no exime en ningún momento el ánimo y aplomo personal.

16.- La comprensión de la enseñanza y el conocimiento trascendental como un bien sagrado que el compañero aprende a proteger y difundir. Aquí se distinguen tres tipos de enseñanzas:

a) Las que se mantienen en una periferia emotiva y carencial, promoviendo tan sólo valores y aspectos sociológicos y personales.

b) Aquellas que ayudan a la disolución del Yo condicionado. Se atiende al personaje aparente y se aprende a observar los comportamientos egoicos que lo limitan.

c) Las que son verdaderamente iniciáticas, ya que enseñan a cristalizar el alma y encarnar el espíritu.

17.- La humildad que desmiente de forma natural la necesidad asertiva de la personalidad. Aparece el llamado «sello hermético», que es la capacidad de callar y pasar desapercibido en situaciones que requieren poner en evidencia la compulsión del Yo.

18.- El pensamiento santificado por la pureza o claridad mental que no interpreta según los requerimientos del Yo. La mente adquiere su magnitud gloriosa, en íntima integración con todo lo que nos rodea.

19.- La capacidad mística y ascética, como facultad del alma en interiorizarse y cortar los circuitos energéticos con el mundo relativo de las formas. La paz interior llega a ser éxtasis, manifestándose en la mente los diferentes estados de metanoia o revelación.

20.- La profunda sensación de vacuidad, experiencia de ser en el Ser.

Fragmento del libro «El Árbol de la Vida» (las distintas etapas del camino) por Antonio Carranza

P.V.P.- 15 euros.

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