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ESTUDIO DEL CAMPO MENTAL

ESTUDIO DEL CAMPO MENTAL

mente-confusaAl confirmar los significados de la vida, al comprender que todo tiene su sentido dentro de una disposición universal, se adquiere una perspectiva que contribuye a desembarazar la mente de la ilusión que la embarga, esto es: del hábito del discurso que, de forma relativa, interpreta de continuo la existencia. La ambigüedad debe ser observada, comprendida, para superar la esclavitud del criterio en donde se apoya el Yo y esto, evidentemente, cuesta. El «Ego» no quiere morir, por lo que argumentará multitud de justificaciones o, en su caso, recurrirá a tensiones psicológicas que crearán dolor.

Cada aliento comprensivo consolida tanto la estructura del pensamiento como la serenidad que brinda el no pensamiento. Una de las prácticas habituales que empañan el mundo de la mente es lo que denominamos la «MECÁNICA DE LA DEVOLUCIÓN INCONSCIENTE». Ella lleva al sujeto a reaccionar no sólo a través de comentarios donde involucra su consideración, sino también a un impulso díscolo en donde el Yo se siente molesto. Sin darse cuenta implica en la conversación tres matices sombríos:

  • El dolor de la no aceptación, que pone en evidencia mediante la tensión reactiva.

  • La propia necesidad afectiva, que manifiesta solapada en su defensa.

  • La debilidad que padece y le lleva al amor propio herido.

La mente discutidora está educada para interpretar y devolver con argumentos lo que no nos gusta de la realidad, un mecanismo que alimenta al «Ego» y perturba la conciencia. El campo de la mente se limpia cuando la réplica es nula; de esta forma el Yo se desembaraza del gesto y del alegato mental que lo alimenta.

Tengamos en cuenta tres aspectos fundamentales del trabajo psicológico en el camino de la iniciación:

— El que se refiere a la observación de la mecánica del pensamiento, la charla mental continuada que genera hábito y condiciona una constante traducción de los asuntos de la vida según los códigos previos que establece la mente. Esto, sin lugar a dudas, es causa de un hábito inconsciente que hace que el Yo se apoye en sus creencias y establezca todo tipo de prejuicios, sentencias, elucubraciones, dudas, parapetos ideológicos… vestigios recurrentes que se repiten de forma automática.

— El que guarda relación con la capacidad analítica que puede desarrollar el individuo para aprender a distinguir lo útil de lo inútil. De esta manera la psiquis se hace precisa en sus distintas formas de expresión, circunstancia que nos permite advertir las causas y motivos del comportamiento.

— El que hace referencia a la capacidad de vaciar la mente de contenidos superfluos, una limpieza psicológica que propicia la atención y las diferentes técnicas de meditación que ayudan a agudizar la percepción. Así se educa el espectador comprensivo que discierne sin una excesiva identificación con lo que está pasando, ya que cuanto menos se involucra la emoción en ello, más se comprende.

Esta característica que los chinos denominaban Mo-Chao Mo» significa silencioso o sereno, mientras que el término «Chao» señala la actitud de observar), se refiere a la capacidad consciente de todo individuo cuando consigue atender de forma serena, observando sin excesiva identificación. Un estado de conciencia dilatada no puede lograrse mientras la actividad mental esté condicionada por el bucle del pensamiento.

Un texto que se atribuye a Buddha, en el momento en que se dirige a su discípulo Ananda, reza de la siguiente forma: 

«Es preciso que tú seas tu propia lámpara, que tú seas tu propio refugio. No te refugies en nada fuera de ti mismo. Permanece firmemente apegado a la verdad como una lámpara y un refugio… uno se convierte en su propia luz y en su propio refugio observando sin cesar su propio cuerpo, los propios sentimientos, las propias percepciones, los estados de ánimo y las ideas, de tal suerte que doma los ardientes deseos y los desánimos del hombre corriente y es siempre enérgico, dueño de sí mismo y de su pensamiento».

 (Fragmento del libro «El Árbol de la Vida, las distintas etapas del camino») por Antonio Carranza

P.V.P.- 15 euros.

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